miércoles, 28 de mayo de 2008

De la primera propuesta de Sophie Calle




Hace ya un mes releí el libro de anotaciones del proyecto de la artista Sophie Calle llamada Les dormeurs. Esta propuesta fue el comienzo- por allá por el 2001- de mi interés por todo lo que tuviera que ver con performances, instalaciones, videos, libros y fotografias con el sello Calle. Pues, Sophie Calle es una voyeuse sin remedos, una pensadora feminista en el fondo cuya directriz siempre ha sido husmear qué hacen los otros y cómo éstos plantean su realidad. En les dormeurs (1979) Sophie invita a dormir en su cama a 28 desconocidos por un espacio de ocho horas cada uno. Allí se suceden todos los bohemios de la ciudad, ningún niño, su madre y un perro. Calle pregunta, los contempla, los fotografia, y cual esclava egipcia les da de comer. Sin juicios propios, ni acercamientos, Sophie sólo escribe y capta imágenes. En fin, les pide prestado lo que a mi juicio es el único espacio de lo irrepetible: el sueño. Todo esto me lleva a reflexionar sobre cómo la cama se convierte en la extensión de un imaginario personal que nadie- ni siquiera uno mismo- puede condensar, porque es en la cama donde pasa la masturbación, lo lúdico, los restos de piel, los conflictos efímeros, la otredad al estar solo o acompañado. La cama es fémina encorvada y tibia, es vigilia o entusiasmo cuando falta el sueño. Es exclusividad de lo íntimo como cuando caemos en trance o estamos por morir. En la cama, ya dormidos, no somos apariencia, somos otros (as). Por ello, y en completo acuerdo, escribo textual lo que uno de los durmientes dijo a Calle: " J'aime oublier mon rêve ...comme cela, j'ai l'impression d'avoir une vie double, d' être un autre quand je dors..."