viernes, 4 de abril de 2008

El poder de la música


Sí lo confieso: el primer disco que escuché fue el de Mirla Castellano y de alli pasé sin culpa alguna a Flans...

El que me conoce sabe que me encanta la música. Por supuesto, no cualquiera, pues recuerden estimados interlocutores que estudié Letras. Es decir , el equivalente a todo lo que tenga que ver con intensidad pasmódica y un gran imaginario personal. En consecuencia, nunca tuve un novio ni merenguero ni salsero. No. Lo mio era y es más que una pasión: una manera de comprender el mundo y cada uno de sus gestos. Pero yo, que me las creía saber todas mas una en cuanto a estilos underground se refieren, me enredo con un señor que disfruta en demasía el sonido del beat...Si, ya sé que Carlos no me presentó ni a Postishead ni a Tawa Tei, pero aún le agradezco sus gustos y curiosidades musicales....
Lo último del snobismo fue que ayer compramos las entradas para escuchar el clarinete bohemio de Wody Allen...
¡Vayan ustedes a saber como suena el egocentrismo intelectual hecho persona!

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